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 Un exquisito taco

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Lady Aglaia



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MensajeTema: Un exquisito taco   Lun Feb 09, 2009 8:49 pm

Un taco. Simplemente genial, lo único que faltaba para coronar una jornada repleta de estrés y que terminaba mucho más tarde de lo debido, un atolladero. Ideal. Pero qué más podía esperar, no debería haber salido de la cama y punto.

Solté el aire contenido y traté de relajarme. Bien, estaría metida ahí, con las luces de freno frente a los ojos mínimo una hora más, así que lo mejor era armarme de paciencia. Por lo menos tenía mi CD de Nickelback, que sino, colapsaba.

“Something in your mouth” comenzó a sonar a todo volumen por los parlantes del jeep y bajé ambas ventanillas para ver si el aire salado de la costa lograba completar el relax.

La larguísima hilera de vehículos, entre los que también había locomoción pública, no parecía tener fin. Y yo estaba tan cansada, había comenzado a trotar en las mañanas a modo de ridículo intento de bajar la panza que por las noches nutría con dulces y sándwiches. Un círculo vicioso del que me sentía culpable, ¡rayos a veces entendía muy bien a quienes padecían desórdenes alimenticios!

En fin, el rock fuerte sobre mis oídos y la evasión tocando la puerta, hasta que vi, algunos autos delante, aquel BMW descapotable
y deportivo. ¡Qué sueño de coche, por Dios! Lamentablemente, los únicos que tenían el dinero suficiente para pagar semejantes autazos, eran los viejos pelados y gordos. Muy mala imagen para los deportivos, por supuesto. Miré con anhelo y decidí que el día que yo tuviese uno de esos jamás conduciría con la capota cerrada, debía ser más que maniático el caballero.

Avancé un poco y listo, sólo un par de metros.

Recé todas las palabrotas que me sabía.

“This afternoon”, emprendió su turno. De repente, sentí un “algo” a la derecha, de esas cosas tan curiosas que uno no puede
describir. Miré y me gané un coro de bocinazos, justo me distraje en el momento que mi fila avanzaba.

Alcancé a divisar, sí, un antebrazo bastante peculiar, no se veía tan fofo como debería corresponder a un hombre mayor; llevaba
la camisa arremangada, vellos dorados brillando y un reloj muy varonil.

Detenida, otra vez. Tanto ruido para menos de lo que antes habíamos avanzado. Suerte para mí, la línea del BMW no rodó
centímetro alguno. ¡Vaya con el anciano que no era!

Rubio, mandíbula cuadrada y a todas luces muy guapo, de gafas oscuras y una ego más trabajado que ése perfecto bronceado.
¡Demonios y justo me mira cuando yo me quedé como imbécil observándolo!

Volví, rápidamente, la vista al frente y apreté el manubrio de vergüenza. Le subí disimuladamente el volumen al equipo y me
dediqué a ignorar al guapo ricachón de junto. El taco se tornó incluso más lento.

No lo pude evitar y miré disimuladamente…

“Hola”, moduló él.

Yo sólo logré sonreír incómoda.

Hizo el típico gesto para que le bajara el volumen y yo negué sonriendo.

Juntó las manos como pidiendo por favor y me encogí de hombros.

Quedé con las ganas de ver qué hacía, porque su fila avanzó y todos los autos que estaban en su pista tocaron sus cláxones para
apurarlo.

Le subí un poco más cuando empezó la canción “Gotta be somebody”.

Finalmente, me tocó adelantar un poco a mí también y ―¡Oh, destino insidioso!―, quedé junto a él, otra vez. Me miró y juraría que
lo vi enarcar una ceja. Sonreí, ésta sí era una agradable forma de sobrellevar un taco.

Atontada, observé cómo él maniobraba aquel descomunal auto y… ¡se bajaba!

―Hola.

Estaba apoyado en MI puerta del copiloto.

―¡¿Qué haces?! ¡Ve a tu auto!

―Es culpa tuya, si no bajas el volumen de tu… ¿música?

―¡Es música!

―¿Cómo coqueteo contigo?

―No coqueteas y punto. Vete.

Un ruido ensordecedor sonó cuando fue mi turno de avanzar.

Tanto me aturullé que no atiné a poner directa y aceleré en neutro.

―Mierda.

―Ésa boca ―me reprendió el lunático, desde el medio de las dos calzadas.

Lo miré con odio y recorrí el medio metro que correspondía, él me siguió caminando. Para mi completo estupor, bordeó el jeep
y me encaró frente a frente, a menos de un metro de distancia, e invadiendo mí espacio personal apoyando SU brazo junto al mío.
Simplemente, no podía hablar. Él tenía el cabello dorado y ondulado, más largo que corto y enmarcando un rostro tan masculino que me retorcía las entrañas.

―Por favor, bájale el volumen.

―Está bien, pero ándate.

Me sonrió y tendió una tarjeta. Se llamaba Nicolás Le May y tenía los ojos más verdes que he visto en mi vida.

―Si quieres podemos detenernos en aquel café y esperamos que aplaque el trance automovilístico éste.

Un carraspeo nos interrumpió:

―Disculpe, ¿usted es el dueño de aquel descapotable? ―un policía estaba apuntando el BMW y mirando al rubio desquiciado con una mezcla de risa contenida y represión.

―Lo siento oficial, mil perdones, al instante vuelvo. Sucede que la señorita no quería cooperar con mi flirteo y tuve que tomar
medidas drásticas.

¡Tuvo el descaro de decirle eso!

El pobre funcionario me miró interrogante y con toda la razón de hacerlo, yo no soy la gran cosa y ni mucho menos puedo provocar
la locura en un tipo que evidentemente podría aspirar a alguna supermodelo.

―¿Ha bebido algo, señor?

―¿Está dudando de la belleza de esta mujer?

El oficial se removió más que incómodo y me miró pidiendo disculpas.

―No le haga caso usted, se escapó de un psiquiátrico, pero ya va de regreso ―atiné a decirle al pobre hombre, quien se rió.

―Muy divertidos los dos, pero NECESITO que cada uno se concentre en manejar.

―En seguida ―replicó el payaso, pero se volvió hacia mí―: ¿te tomarás el café conmigo?

―Por mi cordura, hágalo ―rogó el policía entrometido.






Bien, les dejo este intento de algo a qué les parece y si funciona el sistema.
Saludos,
Lady A.
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Candy002

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MensajeTema: Re: Un exquisito taco   Jue Feb 12, 2009 12:22 pm

Sinceramente me gustó. En lo personal hubiera querido un poco más de narración, de ambientación para hacerme a la idea de toda la escena, pero tal como está tu texto no creo que se pierda nada importante.

Sólo una cosa, cuando dices "taco" ¿te refieres a un embotellamiento de autos? El único concepto que se me ocurre para la palabra es la conocida tortilla rellena.

Hablando de redacción, que no es mi especialidad cabe acotar, me he hallado con un único inconveniente.

Citación :
pero NECESITO que cada uno se concentre en manejar.

Por lo que sé una palabra escrita enteramente en mayúscula sirve para señalar un grito especialmente atronador; en esta frase me suena fuera de lugar porque da la impresión de que el sujeto se está desgañitando sin motivo. Para darle el enfasis que andabas buscando sugeriría utilizar la cursiva, así se entiende la intención y no perturba el seguimiento de la lectura.

Por lo demás lo he encontrado impecable.
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